Causas

La piel es el órgano en el que se reflejan multitud de desórdenes del organismo, tanto por agresiones o estímulos exteriores que impactan directamente sobre ella, como por factores endógenos. El mantenimiento de una piel en condiciones normales significa que la piel se muestre íntegra, con buen riego sanguíneo, coloración rosada y transparencia uniforme, es decir, lo que se denomina Eudermia. Sin embargo, esta condición de la piel puede ser alterada considerablemente.

La exposición al medio exterior influye en el estado de nuestra piel:

  • La exposición a los rayos UV, que provocan una oxidación de los tejidos corporales.

  • El consumo de tabaco y alcohol.

  • La humedad y temperatura del medio exterior. El frio y la sequedad lleva a una constricción de los vasos sanguíneos para prevenir pérdidas de calor y además, reduce la secreción de las glándulas sebáceas, provocando una mayor sequedad en la piel.

  • El empleo de productos de cuidado personal e higiene hacen que se sobrecargue el mecanismo natural de neutralización alcalina de nuestra piel.

Si el estímulo correspondiente es más duradero, los mecanismos de defensa endógenos se saturan y la piel reacciona con sensibilidad, siendo más susceptible de provocar desórdenes en la piel.

Entre los segundos, podemos mencionar la deficiencia de algunos nutrientes esenciales, como las vitaminas o los ácidos grasos esenciales, e incluso por disfunciones del sistema inmunitario como consecuencia de una predisposición genética. El envejecimiento biológico está también determinado genéticamente al disminuirse la capacidad de regeneración celular de la piel, el endurecimiento del tejido conectivo, la degeneración de fibras elásticas, etc.

El estrés es otro desencadenante endógeno que viene provocado también por factores externos y de muy difícil control.

Los síntomas que notamos en nuestra piel al producirse un desequilibrio son numerosos pero, en líneas generales, podemos mencionar, la irritación, el picor, la inflamación, el prurito y la escamación como los más relevantes.

Debemos intentar evitar en la medida de lo posible evitar los factores que pueden provocar dichos síntomas, pero esto es algo francamente complicado, por lo que debemos servirnos de complementos que puedan contribuir a mantener nuestra piel en condiciones normales. Alyvium® es una alternativa que puede contribuir.