La psoriasis y la inflamación: los polifenoles de la aceituna.

Los polifenoles son compuestos de la Naturaleza que, según una amplia bibliografía, presentan una elevada actividad inflamatoria.

Muchos de los síntomas que se muestran en la piel se manifiestan como consecuencia de procesos inflamatorios o irritación.

A modo de ejemplo, la psoriasis lleva aparejado un proceso inflamatoria que tiene una manifestación clínica en la piel. El estrés emocional es un factor que también influye mucho en el estado de la piel.

El estado de inflamación en la piel también se debe al aumento de células inflamatorias (leucocitos)..

El Dr. Mehta (Universidad de Pensilvania) en un estudio publicado en “Archives of Dermatology”, mediante el empleo de una tecnología de imágenes altamente sensibles, demostró que los pacientes con psoriasis tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, de articulaciones e hígado. Esto se debe a que muestran inflamación en los órganos, a diferencia de pacientes sin psoriasis.

Se conoce que los enfermos de psoriasis pueden tener una mayor prevalencia de diabetes, artritis psoriásica, riesgo cardiovascular y depresión. Según la Nacional Psoriasis Foundation, una de cada cuatro personas de personas con psoriasis tienen depresión. Hasta un 30% de las personas con psoriasis también desarrollan artritis psoriásica, que causa rigidez e hinchazón en las articulaciones y tendones.

Existen compuestos endógenos en el organismo que participan en la reacción inflamatoria y respuesta inmune del organismo y son conocidos como mediadores de este proceso. Entre ellos figuran las citoquinas y los eicosanoides. Desarrollan su acción a partir de uniones a receptores específicos en la superficie de las células.

Entre los eicosanoides, figuran las enzimas ciclo-oxigenosas COX-1 y COX-2.

Con respecto a las citoquinas, recientemente se ha conocido que juegan un papel clave en la psoriasis la IL-17 y la IL-23, causadas por las células Th17.

Las células Th17, que juegan un papel muy importante en la protección del organismo, producen mediadores de la familia de interleuquina IL-17, que son importantes mecanismos de defensa frente a patógenos extracelulares, pero que pueden provocar a su vez excesivo daños en los tejidos. (“The IL-17 pathway as a major therapeutic target in autoinmune diseases”; Yan Hu et al. 2010).

Los agentes anti-IL17 llegarán a ser probablemente importantes terapias futuras en la psoriasis” (“IL -17 targeted therapies for psoriasis”; Andrea Chricozzi et al. 2013).

Igualmente la citoquina IL-23 es reguladora en la producción de las células Th17 y de la IL-17. Tanto las vías IL-23 como la IL-17 juegan un papel crucial en algunas condiciones autoinmunes, incluyendo la psoriasis y la artritis psoriásica (“The new era for the treatment of psoriasis and psoriatic artritis, perspectives and validated strategies”; Lucia Novelli et al. 2013).

(“IL-23 stimulates epidermal hyperplasia via TNF and IL-20R2-dependent mechanisms with implications for psoriasis pathogenesis”; Chan et al. 2006).

Según el investigador americano especializado en extractos del olivo, Joseph J. Territo, interviniendo en la actividad de todos estos mecanismos, pueden lograrse reducir las placas de psoriasis y los eritemas de la piel, así como una reducción de la respuesta inflamatoria